Carterita de chaguar

Dicen que en las comunidades Wichi, a los 8, 9 años de edad (en plena infancia), es cotidiano recibir un bolsito o una carterita de chaguar. Esto significa para estas comunidades “bienvenido al mundo adulto”.

A mí, a esa edad, mi Nono, me regalo unas cuantas. Y a diferencia de las costumbres Wichi, me las regalaba por el simple gesto de regalar un presente, como lo haría cualquier abuelo a su nieta.

Fui creciendo y entendiendo, que mi abuelo tenía un vínculo muy cercano con estas comunidades aborígenes. De ahí la costumbre de ayudar, y colaborar con ellos, a tenerlos presente, a contar quienes son, que hacen, que fabrican, que artesanías venden para subsistir. Con el chaguar no solamente hacen carteritas, también fabrican cortinas, accesorios, indumentaria, etc.

Hace dos años (enero 2021) al Nono que me regalaba las carteritas de chaguar, lo fui a visitar, le pedí que me llevara a conocer estas comunidades, quería presenciar y saber como vivían. Tenía mucha curiosidad sobre los Wichi.

Era verano, a 5 minutos de Tartagal, Salta. No recuerdo de que habremos estado hablando, mi abuelo (casi local) me dice una frase en wichi y entramos a una de estas comunidades, “El Mistol” – Ahayuck. Nos recibe amablemente «el cacique», y de a poco se empezaron a acercar muchos niños y niñas, de todas las edades. Claro, tenían curiosidad que hacían estas tres personas de visita en sus casas. Yo estaba asombrada permanentemente. Veía como todos estos niños se acercaban a mi abuelo y lo abrazaban, ¿lo querían?, si claro que lo querían. Llevamos una bolsa de comida para compartir, charlamos un poco, y muy agradecidos nos retiramos.

Dos años después, me encuentro en una exposición de diseño, algunos tejidos de chaguar, y automáticamente vuelvo a este recuerdo, al Nono y las comunidades Wichi, la que lo recibían con un tibio abrazo siempre. El mismo tibio abrazo que le dimos el viernes, y al mismo tiempo, le agradecimos lo generoso y fiel que le fue a los suyos, a sus hijos y a sus nietos. Nos esperó para escucharnos todo lo que teníamos para decirle: “gracias por ser un abuelo ejemplar”. En verdad estábamos muy contentos por la vida que tuvo.

La agonía y la resignación, sábado y domingo, 15 y 16 de julio. Estuve con él. Le puse una playlist de tango instrumental, le hice mimitos y le dije que se podía ir en paz, que le esperaba un gran viaje. Uno más de los tantos que tuvo en sus 86 años bien vividos.

Agradecida, estaba por haberme esperado ese viernes que llegue de urgencia, y aunque tenía la mirada perdida y con ganas de irse, me esperó.

Llego el lunes 17. Se corta. El Nono dejó de agonizar. Como siempre nos dicen, está en un lugar feliz, sin lugar a dudas, estaba en un lugar feliz. Quizás manejando muchas horas por alguna ruta para llegar a destino y enseñar (fue maestro de profesión y por pura vocación), quizás viajando a comprar alguna carterita de chaguar para su «chanchita». Quizás nose, corriendo a poner la pava para hacernos mate cocido con leche (siempre muy atento). En fin, se fue de viaje, y nos dejó un mundo, un sol en nuestros destinos.

Le até mi cintita rosa en sus manos, la de bom fin, la del amor propio, la que me supo regalar mi mamá hace unos años. Junte cinco florcitas blancas, las envolví en otra cintita rosa y se las deje ahí sobre el, para siempre, deseándole un feliz viaje y un hasta siempre.

No era un adiós, en ese lunes frío, gris y lluvioso, dice la frase quechua, es un tupananchiskama, hasta que la vida nos vuelva a encontrar. En una carterita de chaguar, en algún mensaje quechua, en alguna frase wichi, en algún adorno de palo santo, en alguna comunidad aborigen, en alguna Galloper que recorra la ciudad, en algún largo camino de tierra, en alguna máquina de escribir, en algún viaje, en alguna postal, en alguna foto o en alguna vieja videocasetera… nos volveremos a encontrar.

Paso el tiempo, y fui coleccionando, sin darme cuenta muchas carteritas de chaguar, todas provenientes de allá del norte, de las comunidades Wichi. Donde a mi abuelo le gustaba estar. No son solo carteras tejidas con fibras naturales, hechas a mano y por mujeres, para mí es arte nativo, es simbólico, es el regalo más hermoso que me dio mi Nono a los 8/9 años y que de alguna manera me dejo su mensaje: «bienvenida al mundo adulto”… donde la vida es un pestañeo, donde el tiempo pasa fugaz y que al ser finito, necesitamos que sea intenso.

A mi querido Nono, QEPD – 17/07/2023 🙏🏻

Sofía.

2 comentarios sobre “Carterita de chaguar

Agrega el tuyo

Replica a M Cancelar la respuesta

Crea un blog o una web gratis con WordPress.com.

Subir ↑